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Alicia CartagenaProfesora de español WhatsApp 668 581 647

Alicia Cartagena · profesora de lengua española para extranjeros · aliciacartagena.com · WhatsApp 668 581 647

Practica la prueba oral del DELE C1, tarea a tarea

Dos artículos para practicar la mediación, preguntas para la entrevista y dos situaciones para negociar, con un cronómetro con los tiempos del examen, consejos y frases útiles. Gratis y sin dar tu correo.

Con Alicia Cartagena · formación como examinadora DELE del Instituto Cervantes

Actualizado el

¿Cómo es la prueba oral del DELE C1?

La prueba oral del DELE C1 dura 20 minutos. Antes tienes otros 20 minutos para leer el artículo de la tarea 1 y preparar las tareas 1 y 2, con papel para tomar notas y hacer un esquema. Empieza con unas preguntas de contacto. Después hay tres tareas: una exposición sobre un artículo (la mediación), una entrevista sobre el mismo tema y una negociación con el entrevistador. En la sala hay dos examinadores: uno conversa contigo y el otro escucha y califica, sin intervenir.

TareaQué hacesCuánto dura
1. Exposición sobre un tema (mediación)Eliges uno de dos artículos de 750 a 850 palabras. En la sala, resumes sus puntos principales, lo valoras y das tu opinión.3 a 5 minutos
2. Entrevista sobre el temaContestas las preguntas del entrevistador sobre el tema del artículo, con argumentos y ejemplos.4 a 6 minutos
3. NegociaciónSin preparar: con una lámina de cuatro opciones, tratas de llegar a un acuerdo con el entrevistador. Antes tienes un minuto para leerla.4 a 6 minutos

Fuente: Instituto Cervantes, Guía del examen DELE C1 (PDF, noviembre de 2024, p. 23-24) y su modelo de examen (PDF, p. 35-44), consultados el 19 de octubre de 2026. Sumadas, las tres tareas llevan de 11 a 17 minutos; la Guía da 20 para toda la prueba, con las preguntas de contacto, que en el modelo no duran más de dos minutos. Las cuatro pruebas del examen, en el DELE C1.

Importante: las fichas de esta página son de práctica, con el formato de la Guía pública del examen; no son del examen. Los dos artículos están escritos para practicar: las personas, los estudios y los datos que citan son inventados. En el examen, la lámina de la tarea 3 trae fotografías, carteles o anuncios; aquí, las opciones se describen con palabras.

Tu práctica: elige un artículo y una lámina

Antes de empezar: elige pronto uno de los dos artículos, el del tema que mejor conozcas. Al leerlo, marca las ideas principales y apunta palabras clave para el resumen, la valoración y tu opinión: en el examen puedes mirar tus notas, pero no limitarte a leerlas. Y pon a grabar el móvil cuando empieces a hablar.

Cronómetro con los tiempos del examen: 20 minutos para preparar las tareas 1 y 2; después, de 3 a 5, de 4 a 6, un minuto para leer la lámina y de 4 a 6 minutos. Si no aparece, usa el reloj del móvil.

Tarea 1 · Exposición sobre un tema (mediación)

3 a 5 minutos · con 20 minutos de preparación antes (tareas 1 y 2)

En la preparación lees un artículo de 750 a 850 palabras, elegido entre dos. En la sala, sin que el entrevistador te interrumpa, tienes que resumir sus puntos principales, valorar el texto y dar tu opinión sobre el tema.

Opción A

La semana de cuatro días

Un artículo sobre las empresas que prueban a trabajar cuatro días a la semana sin bajar los sueldos: lo que dicen sus defensores y sus críticos. Unas 800 palabras.

Leer el artículo

Artículo escrito para practicar: las personas, los estudios y los datos que cita son inventados.

La semana de cuatro días: ¿trabajar menos para trabajar mejor?

Cada vez más empresas prueban a reducir la jornada sin bajar los sueldos. Sus defensores hablan de equipos más motivados y productivos; sus críticos, de un modelo que no sirve para todos los sectores.

Durante más de un siglo, la semana laboral de cinco días y cuarenta horas ha parecido una ley de la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años esa certeza ha empezado a resquebrajarse. En distintos países europeos, también en España, algunas empresas y administraciones han puesto en marcha pruebas para trabajar cuatro días a la semana manteniendo el mismo salario. La idea, que hace una década se habría considerado una utopía, se discute hoy en consejos de dirección, sindicatos y parlamentos.

Los defensores de la medida parten de una observación sencilla: más horas no significan necesariamente más resultados. «Buena parte de la jornada se pierde en reuniones innecesarias, interrupciones y tareas que nadie revisa», explica una consultora especializada en organización del trabajo que ha acompañado a varias empresas en el cambio. «Cuando el tiempo se reduce, los equipos se ven obligados a decidir qué es realmente importante». Según su experiencia, las compañías que han dado el paso no se han limitado a quitar un día: han revisado sus procesos, han acortado las reuniones y han eliminado tareas que no aportaban nada.

Los resultados que describen estas empresas suelen ser positivos. Hablan de trabajadores menos cansados, de menos bajas por estrés y de una mayor facilidad para atraer y retener talento, especialmente entre los profesionales más jóvenes, que valoran el tiempo libre tanto como el salario. Una pequeña empresa de diseño gráfico, por ejemplo, asegura que desde que cierra los viernes recibe el triple de candidaturas en sus ofertas de empleo. «Aquí ya nadie quiere irse», resume su fundadora.

No todas las empresas lo han organizado de la misma manera. Algunas cierran un día fijo, normalmente el viernes, mientras que otras reparten los días libres entre los empleados para que siempre haya alguien atendiendo a los clientes. Hay también quien ha preferido reducir unas horas cada día en lugar de eliminar una jornada completa. Esta variedad, según los especialistas, demuestra que no existe una fórmula única: lo importante sería adaptar el modelo a cada actividad.

El argumento no es solo económico. Para muchos especialistas en salud laboral, la semana de cuatro días es también una respuesta al agotamiento que se ha extendido en numerosos sectores. Un día más de descanso permite dormir mejor, hacer deporte, cuidar de la familia o, simplemente, no hacer nada, algo que, recuerdan los psicólogos, también es necesario. Hay incluso quien sostiene que la medida tendría efectos positivos sobre el medio ambiente, al reducir los desplazamientos diarios.

Sin embargo, las voces críticas son numerosas y no siempre proceden de los mismos sectores. Muchos empresarios advierten de que el modelo funciona en las oficinas, donde el trabajo se mide por objetivos, pero resulta difícil de aplicar en hospitales, comercios, fábricas o servicios de atención al público, que necesitan personal todos los días. «Un supermercado no puede cerrar los viernes, y contratar a más gente para cubrir ese día tiene un coste que muchas pequeñas empresas no pueden asumir», señala el responsable de una asociación de comerciantes.

Otros temen que la reducción de la jornada se traduzca, en la práctica, en más presión. Si las mismas tareas deben hacerse en cuatro días en lugar de cinco, el riesgo es que los empleados acaben alargando cada jornada o respondiendo correos en su día libre. «Hemos visto casos en los que el viernes libre se ha convertido en un viernes de teletrabajo encubierto», advierte un representante sindical, que defiende la reducción de horas, pero pide que se vigile cómo se aplica.

Tampoco hay acuerdo sobre los datos. Las pruebas realizadas hasta ahora han sido, en su mayoría, voluntarias y de corta duración, y en ellas han participado empresas que ya estaban convencidas de las ventajas del modelo. Algunos economistas recuerdan que es difícil saber si los buenos resultados se mantendrían a largo plazo o si se deben, en parte, al entusiasmo inicial de quienes participaron. Para ellos, antes de generalizar la medida haría falta estudiarla durante varios años en empresas de distintos tamaños y sectores.

Entre ambas posturas, cada vez más expertos proponen soluciones intermedias: reducir la jornada de forma gradual, permitir que cada empresa adapte el modelo a su actividad o combinar la semana de cuatro días con horarios flexibles. Lo que parece claro es que el debate no va a desaparecer. La pandemia demostró que muchas formas de trabajar que parecían inamovibles podían cambiar en pocas semanas, y la pregunta ya no es solo cuánto trabajamos, sino cómo y para qué.

Quizá por eso, más allá de las cifras, la discusión sobre la semana de cuatro días es también una discusión sobre el lugar que ocupa el trabajo en nuestras vidas. Para unos, se trata de una oportunidad histórica de recuperar tiempo; para otros, de un lujo que solo pueden permitirse algunos sectores. Mientras tanto, las empresas que la han probado siguen sumando argumentos, y las que dudan observan con atención.

Opción B

La inteligencia artificial en clase

Un artículo sobre cómo reaccionan los centros educativos ante los asistentes de inteligencia artificial: prohibirlos o enseñar a usarlos. Unas 800 palabras.

Leer el artículo

Artículo escrito para practicar: las personas, los estudios y los datos que cita son inventados.

Inteligencia artificial en clase: ¿una ayuda o un atajo?

Los asistentes de inteligencia artificial han entrado en las aulas antes de que los centros educativos supieran qué hacer con ellos. Mientras unos profesores los prohíben, otros los convierten en una herramienta más.

Hace apenas unos años, la mayor preocupación de muchos profesores era que sus alumnos copiaran los trabajos de internet. Hoy el reto es muy distinto: cualquier estudiante con un teléfono móvil puede pedir a un asistente de inteligencia artificial que le escriba una redacción, le resuelva un problema de matemáticas o le resuma un libro en pocos segundos. La tecnología ha llegado a las aulas sin pedir permiso y ha obligado a escuelas, institutos y universidades a replantearse qué significa aprender.

La primera reacción de muchos centros fue la prohibición. Algunos bloquearon el acceso a estas herramientas desde sus redes, otros endurecieron las normas contra el plagio y hubo quien volvió a los exámenes escritos a mano. «Si un alumno entrega un texto que no ha escrito, no estamos evaluando lo que sabe, sino lo bien que maneja una aplicación», argumenta un profesor de Lengua de secundaria. Para él, el problema no es la tecnología en sí, sino el atajo que ofrece: el esfuerzo de escribir, equivocarse y corregir es precisamente lo que hace que se aprenda.

Con el paso del tiempo, sin embargo, la prohibición ha mostrado sus límites. Las herramientas son cada vez más difíciles de detectar, y los programas que prometen identificar los textos escritos por una máquina se equivocan con frecuencia, hasta el punto de acusar a estudiantes que habían hecho su trabajo honradamente. Además, muchos docentes se preguntan si tiene sentido prohibir en clase algo que los jóvenes utilizarán en su vida profesional.

Por eso, una parte creciente del profesorado ha optado por otro enfoque: enseñar a usar la inteligencia artificial de manera crítica. En lugar de pedir una redacción para casa, algunos profesores piden a sus alumnos que comparen el texto de un asistente con sus propios argumentos, que detecten sus errores o que expliquen en clase, de viva voz, cómo han llegado a una conclusión. «La máquina puede darte una respuesta, pero no puede pensar por ti», resume una profesora universitaria que ha rediseñado sus asignaturas en los dos últimos cursos. «Lo que tenemos que evaluar ahora es el proceso, no solo el resultado».

Quienes defienden este enfoque señalan además algunas ventajas claras. Un asistente bien utilizado puede explicar un concepto de varias maneras, proponer ejercicios adaptados al nivel de cada estudiante o ayudar a quienes no pueden pagar clases particulares. Para los alumnos con dificultades de aprendizaje, o para quienes estudian en una lengua que no es la suya, puede ser un apoyo valioso, siempre que no sustituya al trabajo propio.

Los propios docentes, además, han empezado a utilizar estas herramientas en su trabajo diario. Algunos las emplean para preparar materiales, diseñar ejercicios de distintos niveles o revisar borradores con más rapidez, lo que les deja más tiempo para atender a cada alumno. Otros, en cambio, desconfían: consideran que la relación entre profesor y estudiante no puede dejarse en manos de una máquina y temen que la presión por ahorrar tiempo acabe empobreciendo la enseñanza. «Una herramienta que me ayuda a preparar las clases es bienvenida; una que pretenda sustituirme, no», resume una maestra con veinte años de experiencia.

Los críticos, en cambio, temen que esa dependencia sea difícil de evitar. Algunos psicólogos de la educación advierten de que, si los estudiantes se acostumbran a delegar tareas como resumir, organizar ideas o redactar, pueden perder habilidades que solo se adquieren con la práctica. También preocupa la calidad de la información: estos sistemas pueden dar datos incorrectos con total seguridad, y no todos los jóvenes tienen los conocimientos necesarios para darse cuenta. A ello se suman las dudas sobre la privacidad de lo que los alumnos escriben en estas plataformas.

Las familias, por su parte, se encuentran a menudo desorientadas. Muchos padres no saben si deben permitir que sus hijos usen estas herramientas para hacer los deberes, ni cómo distinguir entre una ayuda razonable y una trampa. Los expertos coinciden en que la respuesta no puede quedar en manos de cada familia o de cada profesor: reclaman criterios comunes en los centros y una formación específica para los docentes, que en muchos casos han tenido que aprender sobre la marcha.

En el fondo, lo que está en juego es una pregunta antigua: ¿para qué sirve la escuela? Si su función es transmitir información, la inteligencia artificial puede parecer una competidora imbatible. Pero si su objetivo es enseñar a pensar, a argumentar y a convivir, la tecnología puede convertirse en una aliada, siempre que se use con criterio. Como recordaba hace poco el director de un instituto, «las calculadoras no acabaron con las matemáticas; cambiaron la manera de enseñarlas». Está por ver si con la inteligencia artificial ocurrirá lo mismo.

Cómo hacerla, paso a paso

  1. En la preparación, lee el artículo dos veces: la primera, para entender de qué trata; la segunda, para marcar las ideas principales y las posturas.
  2. Haz un esquema en tres partes, como pide el examen: resumen, valoración y opinión. Con palabras clave, no con frases.
  3. Resume con tus palabras. No sigas el texto párrafo a párrafo: agrupa las ideas y nombra las dos posturas.
  4. Valora el texto: si es claro, qué intención tiene el autor y si sus argumentos son sólidos (abajo, lo que propone Alicia).
  5. Termina con tu opinión, con argumentos y, si puedes, con una experiencia tuya. En el modelo de examen, si a los 3 minutos no has empezado a valorar y opinar, el entrevistador te avisa del tiempo que queda.

Para valorar el texto: lo que propone Alicia

  • ¿Qué quiere el autor: cambiar la opinión del lector (persuadir), denunciar una situación (criticar) o empujar a la acción (exhortar)?
  • ¿Qué estilo usa? ¿Es irónico? ¿Es muy técnico y objetivo? ¿Usa metáforas alarmistas?
  • ¿Qué palabras del texto buscan un efecto en el lector o en la sociedad?
  • ¿Son consistentes y válidos los datos o los ejemplos que presenta?
  • ¿Deja fuera una parte importante de la realidad (por ejemplo, los costes económicos, la brecha social o la dificultad práctica) para que su postura parezca perfecta?
  • Y, al final, tu opinión sobre el tema, explicando tus motivos.
Frases útiles y tips de Alicia

Frases útiles

  • «El artículo trata de…»
  • «Según el autor,…»
  • «La idea principal es que…»
  • «El texto presenta dos posturas:…»
  • «Por un lado…; por otro,…»
  • «Me parece un texto claro, aunque…»
  • «Lo que pretende el autor es…»
  • «El argumento más sólido es…»
  • «En mi opinión,…»
  • «Por mi experiencia,…»

Tips de Alicia para la tarea 1: lo que conviene dominar

  • Resumir, sintetizar y valorar o criticar un texto de carácter público, profesional o académico
  • Estructura formal y clara, dividida en partes
  • Intención del autor, estilo usado en el texto, opinión personal fundamentada

Tarea 2 · Entrevista sobre el tema

4 a 6 minutos · con 20 minutos de preparación antes (tareas 1 y 2)

El entrevistador te hace preguntas sobre el tema del artículo que has elegido. En el modelo de examen, las preguntas son de tres tipos: sobre el tema en general, sobre qué harías tú y sobre tu experiencia. No te las hace todas. Para practicar, pídele a otra persona que te las haga.

Si elegiste la opción A

La semana de cuatro días

Sobre el tema

  • ¿Crees que trabajar menos horas puede hacer que se trabaje mejor? ¿Por qué?
  • ¿En qué sectores sería más difícil la semana de cuatro días? ¿Qué se podría hacer en esos casos?
  • ¿Quién debería decidir cuántas horas se trabaja: las empresas, los trabajadores o el Gobierno?

¿Qué harías tú?

  • Si dirigieras una empresa, ¿probarías la semana de cuatro días? ¿Cómo la organizarías?
  • Si pudieras elegir entre ganar un poco más o tener un día libre más a la semana, ¿qué elegirías?

Tu experiencia

  • ¿Cómo es la jornada laboral en tu país o en tu trabajo?
  • ¿Qué harías con un día libre más cada semana?

Si elegiste la opción B

La inteligencia artificial en clase

Sobre el tema

  • ¿Crees que la inteligencia artificial ayuda a aprender o hace que se aprenda menos?
  • ¿Cómo debería evaluar un profesor el trabajo de sus alumnos ahora que existen estas herramientas?
  • ¿Qué habilidades serán más importantes para los jóvenes en el futuro?

¿Qué harías tú?

  • Si dieras clase, ¿permitirías usar la inteligencia artificial? ¿Con qué normas?
  • Si tuvieras un hijo o una hija en el instituto, ¿le dejarías usar estas herramientas para los deberes?

Tu experiencia

  • ¿Usas la inteligencia artificial para estudiar o para trabajar? ¿Para qué?
  • ¿Cómo aprendías tú cuando ibas al colegio? ¿Qué ha cambiado?

Cómo hacerla, paso a paso

  1. En la preparación, piensa en el tema más allá del artículo: qué opinas, qué ejemplos conoces y qué pasa en tu país.
  2. Contesta y amplía: da tu opinión, un argumento y un ejemplo. Una respuesta de una frase se queda corta.
  3. En las preguntas de «¿qué harías tú?», imagina la situación y explica qué harías y por qué.
  4. Si no estás de acuerdo con lo que plantea la pregunta, dilo y explica por qué: también es una respuesta.
Frases útiles y tips de Alicia

Frases útiles

  • «Depende de…»
  • «Por un lado…, pero por otro…»
  • «Un buen ejemplo es…»
  • «En mi país, por ejemplo,…»
  • «Si yo tuviera que decidir,…»
  • «No estoy del todo de acuerdo, porque…»
  • «Lo que más me preocupa es…»

Tips de Alicia para la tarea 2: lo que conviene dominar

  • Debate formal sobre la exposición y el texto anterior
  • Rebatiendo las objeciones y defendiendo nuestra postura personal fundada, así como explicando el motivo de nuestras afirmaciones durante el monólogo de la tarea 1

Tarea 3 · Conversación informal: negociación

4 a 6 minutos · sin preparación (un minuto para leer la lámina)

Es la única tarea que no se prepara. Eliges una de dos láminas, tienes un minuto para leerla y tratas de llegar a un acuerdo con el entrevistador para elegir una de cuatro opciones. Es una conversación abierta: según el modelo de examen, puedes hacer preguntas, interrumpir, mostrar desacuerdo, pedir y dar aclaraciones, argumentar y rebatir.

Opción A

El dinero del barrio

La situación: tú y el entrevistador o la entrevistadora formáis parte de la asociación de vecinos de vuestro barrio. El ayuntamiento os da 8000 € para un solo proyecto, y tenéis que decidir cuál.

Para decidir, tened en cuenta que el proyecto debe:

  • beneficiar a muchos vecinos;
  • notarse pronto en el barrio;
  • seguir siendo útil dentro de unos años.
  1. Un huerto urbano en un solar abandonado.
  2. Clases gratis de informática para personas mayores.
  3. Un mural de un artista del barrio en la plaza.
  4. Bancos, árboles y sombra en el parque infantil.

Opción B

Un día para el equipo

La situación: tú y el entrevistador o la entrevistadora trabajáis en la misma empresa. El equipo quiere organizar una actividad para mejorar el ambiente, y tenéis que elegir una.

Para decidir, tened en cuenta que la actividad debe:

  • ser posible para todo el equipo;
  • ayudar a que os conozcáis mejor;
  • no costar demasiado.
  1. Una jornada de voluntariado en un comedor social.
  2. Un taller de cocina en grupo.
  3. Una excursión a la montaña.
  4. Un día libre para cada persona.

Cómo hacerla, paso a paso

  1. En el minuto de lectura, fíjate en la situación, en lo que hay que tener en cuenta y en las cuatro opciones.
  2. Elige pronto una opción y explica por qué, con lo que pide la lámina.
  3. Escucha y responde: acepta lo que te parezca bien, rebate lo que no y pregunta tú también.
  4. Busca un acuerdo, aunque no sea tu primera opción: proponer una mezcla o un cambio también es negociar.
  5. Si te preguntan qué cambiarías de una opción para que encaje mejor, propón algo concreto: en el modelo de examen, el entrevistador puede preguntarlo.
Frases útiles y tips de Alicia

Frases útiles

  • «Yo me inclino por…, porque…»
  • «Para mí, lo más importante es…»
  • «Entiendo lo que dices, pero…»
  • «Tienes razón en que…, aunque…»
  • «¿Y si elegimos… y además…?»
  • «Podríamos llegar a un acuerdo si…»
  • «Entonces, ¿estamos de acuerdo en…?»

Tips de Alicia para la tarea 3: lo que conviene dominar

  • Conversación formal donde hay una negociación y un posterior acuerdo
  • Sobre varios estímulos visuales, por ejemplo, propuestas para un cartel publicitario o para un titular de periódico, con un objetivo que conseguir

¿Hay ejemplos reales de la prueba oral del DELE C1?

Sí: la Guía del examen DELE C1 del Instituto Cervantes trae dos grabaciones de la prueba oral, con los comentarios de los calificadores. Una es de un candidato que no llega al nivel en esta prueba, y la otra, de una candidata que sí llega. La Guía las llama «Banda 1 (No apto)» y «Banda 2 (Apto)»; hablan de la prueba oral, no del resultado final del examen, que se calcula por grupos de pruebas (Guía, p. 33).

Lo que enseñan, según la Guía

  • Puedes equivocarte, pero poco. La candidata «Apto» comete «errores escasos, de distinto nivel de complejidad y no sistemáticos, que en ocasiones puede corregir».
  • Resume casi todo el texto. «Proporciona la información más importante del texto» y «menciona casi todas las ideas que aparecen en él»; después valora y opina con «un discurso claro y bien estructurado».
  • Lo que le faltó para más: «su discurso es muy dependiente del texto, ya que sigue su estructura y no incluye experiencias personales».
  • En la negociación, coopera. «Conversa con facilidad y utiliza las preguntas para ceder la palabra», y «coopera hábilmente para llegar a un acuerdo».
  • Lo que le falta al candidato «No apto»: «su discurso está poco planificado», no resume «todos o casi todos los contenidos importantes del texto» y, cuando le piden valorar y opinar, no argumenta «de forma clara o suficiente». En cambio, en la entrevista «responde eficazmente a las preguntas sin apoyo del entrevistador».

Fuente: Instituto Cervantes, Guía del examen DELE C1 (PDF), p. 28-30 y 33, consultada el 19 de octubre de 2026. Las grabaciones son del Instituto Cervantes y se escuchan en su web.

¿Qué temas salen en los modelos de la prueba oral del DELE C1?

En el modelo de examen del Instituto Cervantes, el artículo de la tarea 1 trata de la fatiga por las videoconferencias, y en la negociación de la tarea 3 hay que decidir a qué organización se dona un premio de 10 000 €: una ecologista, una de patrimonio artístico, una de gatos callejeros y una de defensa del consumidor.

En la grabación «No apto» de la Guía, el artículo trata de la investigación científica, y la entrevista, de trabajar en la universidad o en una empresa. Son temas del ámbito educativo o profesional, como dice la Guía para la tarea 1, pero cada examen es distinto: esto no es una lista de temas que vayan a salir.

Fuentes: modelo de examen (PDF, p. 38-44) y la Guía (p. 23 y 28), consultados el 19 de octubre de 2026.

Maqueta · pendiente de que Alicia grabe un ejemplo de la prueba oral

Aquí irá un ejemplo de Alicia haciendo la prueba oral, en vídeo y con su transcripción.

¿Qué consejos sirven para la prueba oral del DELE C1?

Tres sirven en las tres tareas: no te limites a leer tus notas, apoya lo que dices con argumentos y ejemplos y, en la negociación, busca de verdad un acuerdo. Los consejos de cada tarea están en «Cómo hacerla, paso a paso».

  • Al entrar hay unas preguntas de contacto, para romper el hielo. En el modelo de examen no se califican y no duran más de dos minutos, y el entrevistador te pregunta si prefieres que te hable de tú o de usted.
  • En la tarea 1, reparte el tiempo: resumen, valoración y opinión. Las tres cuentan.
  • Resume, no leas: cuenta el artículo con tus palabras y añade algo tuyo.
  • En la entrevista y en la negociación, escucha bien: contesta a lo que te preguntan y relaciona lo que dices con lo que dice el entrevistador.
  • Errores que conviene evitar: leer el esquema sin más, resumir sin valorar ni opinar, contestar sin argumentos en la entrevista y defender una opción sin escuchar en la negociación.

¿Qué hago si no entiendo una pregunta o me quedo en blanco?

Pide que te repitan la pregunta o que te la digan de otra forma: «Perdona, ¿puedes repetir la pregunta?». Si te falta una palabra, no te pares: explícala con otras («es una cosa que sirve para…»). Y si necesitas pensar, gana unos segundos: «Es una buena pregunta… Déjame pensarlo un momento». Si habéis acordado hablar de usted: «Perdone, ¿puede repetirla?».

¿Qué se valora en la prueba oral del DELE C1?

La Guía del examen DELE C1 describe cuatro aspectos: fluidez, corrección, alcance y el cumplimiento de cada tarea, que en la tarea 1 es la mediación; en la 2, la entrevista, y en la 3, la interacción (p. 24-27). Además, el entrevistador valora toda la prueba en conjunto (p. 23-24).

Al escucharte, pregúntate

  • ¿He resumido las ideas principales del artículo, con mis palabras?
  • ¿He valorado el texto y he dado mi opinión, con argumentos?
  • En la entrevista, ¿he contestado con argumentos y ejemplos?
  • En la negociación, ¿he escuchado, he rebatido y he buscado un acuerdo?
  • ¿He hablado con seguridad, sin muchas pausas y con palabras precisas?

Esta lista es para practicar: no da ninguna nota.

¿Cómo se practica la prueba oral del DELE C1 en casa?

Se practica con el reloj y grabándote. Elige uno de los dos artículos, prepáralo durante 20 minutos con un esquema y haz la exposición en voz alta, de 3 a 5 minutos. Grábate con el móvil y escúchate después, con las preguntas de arriba. Para la entrevista y la negociación hace falta otra persona: dale las preguntas y la lámina.

¿Quieres practicar con una persona que te haga las preguntas?

En casa puedes practicar la exposición, pero la entrevista y la negociación necesitan a alguien. Eso es el simulacro de la prueba oral: la prueba completa de tu nivel, con su preparación, como el día del examen y por videollamada. Lo haces con Alicia, que tiene formación como examinadora DELE del Instituto Cervantes. Dura 50 minutos y cuesta 55 euros (precio de lanzamiento).

Conoce a Alicia

¿Quieres que Alicia te escuche? Pide tu valoración gratuita por WhatsApp al 668 581 647 · aliciacartagena.com

Preguntas sobre la práctica

¿Los artículos son del examen?

No. Son textos escritos para practicar, con la extensión y el tipo de texto que describe la Guía; las personas, los estudios y los datos que citan son inventados. Los modelos de examen del Instituto Cervantes son gratis y están en su web, en preparar el DELE.

¿Tengo que dar mi correo para descargar el PDF?

No. La página y el PDF son gratis y no piden nada. El PDF lleva los dos artículos, las preguntas de la entrevista, las dos láminas, los pasos y las frases útiles, para imprimirlos.

¿Puedo practicar sin otra persona?

La tarea 1, sí: es una exposición, y en el examen el entrevistador no te interrumpe. Para la entrevista y la negociación hace falta alguien: dale las preguntas y la lámina a otra persona. Para practicarlas como el día del examen, está el simulacro oral.

¿Me hablarán de tú o de usted?

En el modelo de examen, el entrevistador te lo pregunta al empezar: «¿Prefiere que le hable de tú o de usted?». Aquí las preguntas van de tú.

¿Puedo hablar con acento o con el español de América?

Sí. Según la Guía del examen DELE C1, vale cualquier variedad del español si la usas con coherencia (p. 7), y la pronunciación puede conservar rasgos de otras lenguas si no impiden entenderte (p. 24).

¿Sirve para el DELE B2/C1 para escolares?

No. Esta práctica es del DELE C1. El DELE B2/C1 para escolares es otro examen, pensado para estudiantes en edad escolar: su prueba oral se hace en parejas, con 20 minutos de preparación y 25 de duración, y tiene cuatro tareas, según su cuadro de especificaciones (PDF del Instituto Cervantes, consultado el 15 de octubre de 2026).

¿Hay práctica del B2 y del B1?

Del B2, sí: practica la prueba oral del DELE B2. Del B1, todavía no; cómo es el examen, en el DELE B1.

¿Quieres que Alicia te escuche?

Cuéntale por WhatsApp cuándo es tu examen. Si no sabes bien tu nivel, empieza por la valoración gratuita, de hasta 50 minutos.